Hace poco nos visitaba María, de 76 años, jubilada. Una ex profesora con más de 40 años de experiencia en las aulas, culta, agradable y preocupada porque tenía cierto malestar auditivo.

Acudió a nuestro centro porque según sus familiares, no oía bien, y ella achacaba esto al hecho de que ellos hablaban muy bajito.

Repetidamente les pedía que le hablaran más alto, y esto es un indicativo de que tenga algún problema auditivo.

Primera revisión totalmente gratuita

Le explicamos que con las pruebas audiométricas  que le vamos a realizar de forma gratuita, podremos ver su capacidad auditiva y darle respuesta a todas las dudas que le surjan.

En el cuestionario previo, María reconoce que ella ve la televisión sola, y nos argumenta que el motivo es porque a ella le gustan unos canales diferentes a los que mira su marido, pero refiere que de este modo ella se pone el volumen a su gusto, reconoce que un poco alto, tiene el perfil de un negador del problema auditivo, pero piensa que algo pasa aunque no será tan grave como dicen sus familiares.

Aunque le cuesta un poco admitirlo, al preguntarle también por como oye cuando está en una reunión familiar, o cuando están en un restaurante, nos dice que en esa situación, con el barullo, el ruido de fondo, los chillidos, etc, que se aturulla y no les entiende demasiado bien, pero por no hacerles repetir, suele desaparecer de la escena y realizar otras actividades.

Este comentario denota, resignación a la situación. Se aparta de las reuniones familiares y para que no se note esa molestia, se va a realizar otras tareas. Sigue sin reconocer de manera firme que puede haber algún problema auditivo.

Tras terminar el cuestionario, y realizar más preguntas a María, las respuestas que obtenemos nos indican que la pérdida auditiva es evidente, pero lo mejor que podemos hacer es comprobarla con la audiometría.

Resultado de las pruebas realizadas

María presenta una perdida bilateral perceptiva típica de la presbiacusia, tras explicarle el resultado de las pruebas le proponemos probar unos audifonos de la ultima plataforma tecnológica disponible que nos permitirá ajustar la programación de forma personalizada a su perdida y que podrá llevárselos a casa para experimentar en su entorno familiar, todo esto sin compromiso, con el único objetivo de que ella misma se de cuenta de la ayuda que le van a proporcionar los audifonos en su vida diaria.

Le realizamos una serie de ajustes previos antes de llevárselos a casa. Al realizar el primer ajuste en el centro antes que se los lleve, le realizamos una simulación con la televisión, para que vea ella misma el nivel de volumen que necesita con y sin audifonos, el resultado le sorprende gratamente.

Lo mismo pasa cuando entablamos una conversación con ella. Incluso salimos a la calle para comprobar si hay sonidos que le puedan resultar molestos, coches, motos..para terminar de ajustarlo adecuadamente.

Tras ajustarlo todo de acuerdo a su caso en concreto, se los lleva puestos y nos comenta entre risas que no le dirá nada a la familia.

Tras venir a la revisión, nos sorprende gratamente encontrarla acompañada de su hija, y feliz. Nos dice que su familia tenía razón y que era importante tratar su problema. Curiosamente, nos dice ahora que no hablemos tan alto y que seguramente más de una persona de su familia necesite la revisión.

Le damos cita para dentro de cuatro meses si todo va bien, y ella se marcha encantada. Nosotros más de poder ayudarla.